sábado, 3 de febrero de 2018

Todas iguales

Antiguamente las familias adineradas hacían donaciones y entregaban bienes para que sus niñas fueran acogidas en los conventos cuando era necesario alejar a la joven del mundanal ruido.
Las causas podían ser diversas: desde la limpieza del deshonor familiar por culpa de algún desliz amoroso con consecuencias, hasta la búsqueda de acomodo por falta de perspectivas de futuro para ellas.
Las mujeres no disfrutaban de muchas salidas. Sus opciones pasaban por desposar con un mantenedor tras ser engalanadas con un buen patrimonio ofrecido por la familia.
Además de la cuantía de la dote que adornaba a la doncella también tenía extraordinaria relevancia (igual que ahora) lo bellas que eran.
Las más hermosas podían elegir entre varios pretendientes y el importe de la dote disminuía a razón directamente proporcional de su belleza.
Las poco agraciadas tenían altas posibilidades de ser casadas con dios y dedicadas a su inmaterial servicio. Naturalmente este proyecto de esposo también exigía la dote, como cualquier otro ofrecimiento de consorte.
En la versión masculina del proceso, los varones eran destinados a diferentes tareas en función del orden de llegada a la familia. Así el primogénito se quedaba con tierras y bienes, los siguientes muchachos elegían entre servir a dios o servirse de las armas para hacer fortuna.
En los tiempos que nos ha tocado vivir la sociedad ha cambiado algo, aunque no toda la sociedad.
Igual que las aldeas de irreductibles galos de Asteríx, algunas instituciones resisten impertérritas e incólumes  el paso de los siglos. Se mueven por idénticos parámetros que sus antepasados de la Edad Media.
Hemos asistido boquiabiertos a la celebración del 50 cumpleaños de un señor que ostenta la dignidad de ser el Jefe de Estado luciendo como único mérito que su padre fue colocado en el trono por la voluntad de un  genocida dictador.
Unos generales rebeldes decidieron que la voluntad del pueblo soberano no tenía ninguna validez. Como es norma - habitualmente histórica - las fuerzas armadas españolas se colocaron al lado de caciques, nobles, obispos y banqueros para sesgar la ocasión de libertad democrática que el pueblo había logrado. La II República duró un suspiro.
Entre todos esos mandos militares, destacó uno por su falta de escrúpulos y desmedida ambición. Sucesiva y meticulosamente los insurrectos insignes que eclipsaban a Franco  (Sanjurjo y Mola) acabaron siendo descabalgados de la carrera por el poder. Fatales y sospechosos accidentes despejaron el camino del gallego hacia la Jefatura de los rebeldes.
El Borbón depuesto se frotaba las manos en su exilio romano, pensaba que unos militares leales a su persona iban a restituirle en el trono por la fuerza.
Su esperanza fue vana, igual que resultó estéril la aspiración de su hijo Juan. El levantisco se acomodó en el sillón y le cogió gusto. A regañadientes lo soltó con su último suspiro, antes dejó “todo atado y bien atado”.
Curiosamente Juan Carlos de Borbón acabó siendo el agraciado por la victoria del bando de los rebeldes sublevados ya  que fue nombrado por Franco su sucesor a título de rey.
A día de hoy, 86 años, 9 meses y algunos días del derrocamiento de Alfonso XIII nos encontramos con un bisnieto del rey destituido en el mismo lugar en el que se hallaba su bisabuelo ¿méritos? Haber nacido.
Así, por ese nacimiento se organiza un festejo para celebrar su 50 cumpleaños y como regalo decide conceder a su heredera la condecoración del Toison de oro ¿méritos de la niña? Haber nacido.
Anteriormente había sido nombrada princesa de Asturias por detentar los mismos méritos que lució  su progenitor: haber nacido.
Ahora bien, Leonor debe de saber que el principado que ostenta y "la oveja de oro muerta colgada de una cuerda que va a lucir en el pecho" será debido a que en España existe una familia que vive al margen de la Constitución y que segrega  por cuestión de sexo.
Si no ocurriera esta discriminación sería su primo hermano Felipe Juan Froilán de Todos los Santos quien tendría esos títulos y de quien sería glosada su extraordinaria formación para cumplir con la altísima misión que le iba a ser encomendada. Su madre la reina Elena desgranaría las palabras henchida de satisfacción sin poder reprimir unas lagrimitas pensando ¡Qué listo es mi niño!
Naturalmente todos los españoles somos iguales ante la ley ¡Faltaría más! Por eso es delito todo lo que parezca injurias a la corona.  
De los compi yoguis investigados nadie se acuerda, sin embargo se dicta prisión preventiva sin fianza para determinadas personas por si acaso delinquen. Esto último es una aportación española al mundo del derecho. A partir de ahora se hablara de Derecho Romano, Derecho Civil, Derecho Penal y por supuesto de Derecho Preventivo Español. Aquí los jueces encarcelan a las personas por si acaso.
Al tiempo que condenados por sentencia de los tribunales a mas de 6 años, ni siquiera ven reducida su capacidad de movimiento ni se toman medidas cautelares.

Claro que todo el mundo no es cuñado del Jefe de Estado ni es un Duque em-Palma-do Urdangarín dixit.

lunes, 22 de enero de 2018

Fatuos comportamientos

Organizadas por Zaragoza en Común se han llevado a cabo unas “Jornadas Municipalistas”, bajo el titulo Municipalismo 2019: otra forma de ser y estar en política. Bien, está francamente bien que se abran las puertas de la política a todas aquellas personas que deseen acercarse a los problemas cotidianos que les afectan.
Ítem más debería ser absolutamente obligatorio que los políticos de cualquier área se vieran sometidos de forma regular al examen de los que a la postre acaban siendo los sostenedores del sistema.
Las jornadas se articularon a través de unas ponencias de trabajo haciendo una exposición de las conclusiones y fines que se perseguían con el debate de ideas. Constructivo de todo punto, ni siquiera vamos a detenernos en los posibles fallos e inconvenientes, en las limitaciones.  Francamente, la sola iniciativa merece una general aprobación por dar voz y poner énfasis en la participación de la gente.
En cambio si vamos a realizar una pequeña parada en un tema considerado menor e irrelevante en  considerables ocasiones en las que es sacado a la palestra. Se habla del laicismo como de pasada, a hurtadillas.
No vamos a caer en el error de pensar que es la madre de todos los problemas ni la confluencia de todas las soluciones, pero si creemos que tendría que ser tratado en profundidad para poder centrar el debate.
Entre los intervinientes en las “Jornadas” estaba el actual alcalde de Cádiz que consciente o inconscientemente, dejó deslizar que hay que atender todas las sensibilidades con la finalidad de gobernar para todos. Jose María González tiene razón. Ahora bien, se sigue desoyendo lo que representa reivindicar una opción laica de la sociedad.
El edil gaditano olvidó nombrar que ha sido admitida a trámite una demanda de Europa Laica contra el consistorio de la ciudad por la concesión de privilegios municipales a un ser del imaginario religioso perteneciente la confesión católica. En resumen: la Virgen del Rosario fue condecorada con la medalla de oro de la ciudad. Suponemos que en este caso al igual que en otros muchos no se personó a recoger la condecoración y delegó el honor en algún figurante auto-nombrado  representante de su celestial virginidad.
Aquellos que están de acuerdo con este tipo de medidas argumentan con mucha frecuencia que a nadie daña que se reconozcan los méritos, o sean homenajeados seres de “su” confesión. Arguyen que si no gusta la idea con no acudir al acto queda todo solucionado.
Inmediatamente adornan su razonamiento incluyendo los temores que tendrían los díscolos si la distinción fuera dirigida a una deidad de otro tipo, musulmana por ejemplo.
En clave municipal entendemos la postura de Azcón - portavoz del PP en el consistorio zaragozano – por supuesto la de sus compañeros de viaje místico, incluso la de aquellos que – ya retirados de la política municipal - en sus días de alcaldía insistían con el capricho de exponer un Cristo en el Salón Municipal de Plenos.
O sea, para aquellos que nacen arraigados en las profundas raíces del catolicismo por obligación es comprensible que la santificación tenga que ser impuesta aun en contra de la voluntad de los individuos. De esa técnica de captación de acólitos  se tiene amplio conocimiento y experiencia en sacristías, cabildos, parroquias y arzobispados. Dentro de las fuerzas de la vieja política se entienden estas posturas, pero algunos nuevos también las usan ¿Qué les sucede?
Simplemente pasa que siglos de imposición de los dogmas religiosos han proporcionado un extraordinario poder al lobby clerical. En todas las expresiones de agasajo mundano inexcusablemente va incluido un acto sacerdotal (tipo misa, ofrenda o procesión). Los motivos son hacer partícipe a dios de la alegría de los hombres. Naturalmente con los curas el espectáculo gana y adquiere una nueva dimensión.
Los reyes eran coronados por los cardenales, se tomaba posesión de los cargos tras jurar ante dios y con la mano en la Biblia, se declara poniendo a dios por testigo de la verdad, los soldados juraban bandera tras la correspondiente misa y con formulas que incluían a dios en el compromiso. Hasta los funerales de Estado tienen otro color con unos cuantos obispos oficiando.
La Iglesia Católica se adueñó de las expresiones de esplendor cotidiano para conceder el beneplácito divino a las vulgaridades humanas. Atrapó las ceremonias, incautó las celebraciones y usurpó las fiestas. Por último acabó quedándose con los edificios, los campos, los huertos, las catedrales las ermitas  y hasta los frontones donde se celebraban los actos.
Y a eso es a lo que nos conduce los comportamientos melifluos y condescendientes. Los nuevos  se resisten a renunciar al festejo popular aderezado de grandeza eclesial, cualquier acto gana en relevancia con la simple presencia de una pareja de sotanados. Adornan mucho.
No quedan igual  las fiestas populares si no las pintamos con un barniz de fervor religioso ¡Mucho mejor involucrar a los santos en nuestros festejos! No sabe igual el vino fino en el Rocío sin la presencia de la virgen. San Fermín bendice las borracheras y la virgen del Pilar cuida de la calidad del calimocho.

En estos términos se apuntan algunos de los nuevos dirigentes a la corriente de disfrutar de las prebendas de reconocimiento como autoridad social. Nadie mejor que un señor con mitra, casulla y báculo para dar fe de la grandeza de los alcaldes y su de condición de prohombres relevantes  en el devenir social. 

martes, 16 de enero de 2018

Guillotinas de chirigota

El año se ha despedido después de las “entrañables” fiestas, la felicitación real, los sorteos de lotería y los atracones de comida acompañados de los chistes del cuñado, los consejos del suegro y los lloros de los sobrinos gritones.
El año que entra lo hace en clave festiva, uvas, cava, besos y buenos deseos. Se espera de la nueva temporada que traiga mejores condiciones que las que proporcionó su predecesor.
La miopía popular y sus supersticiones hacen el resto. Para alimentar estas últimas nunca faltan trovadores camuflados de periodistas que cantan las virtudes de los mandamases.
Entre los pudientes destaca una familia que ha padecido durante los últimos años pesadillas inimaginables en sus regios sueños.
Los Borbones han tenido que reciclarse a toda prisa. Corrían el riesgo cierto de que  desapareciera de súbito la  estulticia endémica de sus súbditos. Entonces el país que antaño gritó con orgullo “vivan las caenas”  podría despertar de su letargo para pedir cuentas a la corporación monárquica. Es decir, hacer lo mismo que hicieron nuestros vecinos al otro lado de los Pirineos allá por 1789.
 Aunque parece que por ahora pueden respirar tranquilos los amantes del régimen instaurado por el general Franco.
Para adoctrinar a la plebe las televisiones públicas estatales obsequian a la paciente audiencia  con un infame panegírico publicitario de la realeza,  un panfleto ensalzador de sus encomiables logros.
Detrás de las alabanzas al “Emérito” por su 80 cumpleaños, se esconde la necesidad de ocultar los infortunios acaecidos durante la última fase de su reinado.
El comienzo del periodo juancarlista ya resultó anacrónico, nombrado por el dictador como sucesor a título de rey nunca se sometió a un verdadero plebiscito sobre la forma de Jefatura del Estado.
La Constitución se acomodó a la ley de sucesión franquista que le otorgaba la Jefatura al Borbón. Dicen que se hizo para no molestar a otros poderes que pudieran estropear la “Modélica Transacción”. Eso sí, el rey se reservó el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas y seamos realistas, eso es mucho mandar.
Como lo que mal empieza mal acaba, su periodo terminó entre escándalos de caza de elefantes, de princesas Corinas, de yernos condenados por delitos varios, de hija procesada y curiosamente exculpada por su condición de mujer florero, finalmente abdicó en alguien muy “Preparado” para preservar a la institución.
Antes  se protegió el monarca saliente manteniendo el mismo estatus de inviolabilidad, inimputabilidad y falta de responsabilidad que disfrutaba en activo.  No fuera a ser que cualquier fisgón desaprensivo – deseoso por conocer la procedencia de su extraordinaria fortuna - decidiera investigar la relación de la augusta persona  emérita con amigos extraños y al tiempo llegara a conocer su estrecha relación con dictadores portadores de   turbantes.
El advenimiento del segundo Borbón - tras la reposición monárquica post franquista - estuvo plagada de episodios con nubarrones. Decidió casar con una periodista y de esta forma tener un matrimonio morganático. Esa es la calificación que las casas reales otorgan a la unión  realizada entre desiguales.
De hecho Juan Carlos debe a la regla de no casar con la plebe, que Juan de Borbón (su padre) fuera reconocido legítimo heredero al trono y que el dictador Franco respetara (con su peculiar manera) la legitimidad sucesoria para inclinar su elección a favor de “Juanito” y nombrarle heredero de su despreciable régimen fascista.
No olvidar que el primer heredero de Alfonso XIII, su hijo Alfonso - Príncipe de Asturias - había renunciado a sus derechos dinásticos para casar con una plebeya. Felipe no se planteó esta cuestión ni otras muchas. Si hubiera sido coherente con la institución y hubiera renunciado (igual que su tío-abuelo) a la corona por amor, la reina hubiera sido Elena y el próximo monarca se llamaría Felipe Juan Froilán de Marichalar y  Borbón.
El Preparado rozó la oportunidad de darle un aire de moderna legitimidad a un reinado nacido de la sucesión por un nombramiento dictatorial pero no pudo, no quiso o no se atrevió.
Pudo someterse a la voluntad de los ciudadanos y buscar desautorizar las voces que proclamaban y  pregonan la falsedad de su ascensión a la Jefatura Estatal pero no lo hizo. En su lugar, el día de su coronación, la delegada del Gobierno en Madrid - Cristina Cifuentes - articuló un despliegue policial en el recorrido de la comitiva real  que bien podría haber sido la envidia de los estados absolutistas del siglo XIX.
Pasado el tiempo Cifuentes se disculpó un poco por los excesos cometidos, pero los detenidos y represaliados ya habían sufrido su exceso de celo monárquico.
Para Felipe VI todo resultó normal, al fin y al cabo no es asunto de reyes dar la sensación de respetar los derechos de quienes les mantienen. Para semejantes menesteres están los medios informativos leales y afines. Ellos son quienes  tienen la obligación de vender esa fantasía.
En los demás casos los jueces y fiscales procurarán poner adecuado remedio a los excesos de los díscolos. En estos supuestos resultan muy eficaces las multas y penas de privación de libertad.
No hace mucho, a un contribuyente al sostenimiento de la familia real, le ha sido impuesta una multa de 7200 euros por silbar al himno “chuntaaa – chuntaaa…” durante un partido de futbol  presidido por su augusta majestad. Los delicados oídos reales pueden sufrir ante la música de viento provocada por los revoltosos.
En Cádiz se ha presentado una chirigota que hace partícipe al público con una inocente interrogación. Son los asistentes quienes deciden si se condena a la guillotina  a Puigdemont. Los junta-letras oficiales encuadran el espectáculo  dentro de la libertad de expresión.

¿Alguien es capaz de imaginar la condena que recibirían los miembros de la chirigota si la protagonista de la pregunta fuera una regia figura? y ¿la consiguiente reacción de la prensa apesebrada? Da dolor sólo imaginarlo.

viernes, 5 de enero de 2018

Los reyes de las cabalgatas

En estas “entrañables fechas” se repiten cíclicamente comportamientos humanos y sociales. Unos personajes, los de siempre, intentan apropiarse de las celebraciones atribuyéndoles consideraciones religiosas como si se tratara de un dogma al que debemos estar sujetos todos los habitantes del país, creyentes y no creyentes, crédulos e incrédulos.
Así las corrientes que no contemplan la religiosidad de las celebraciones y festejos de las vacaciones de fin de año son sistemáticamente maltratadas e insultadas  como  si - por no tragarse la llegada del niño - tuvieran  que ser privados de derechos laborales.
La tarde/noche del día 5 de enero se ha consolidado una fórmula comercial que favorece a determinados comerciantes que impulsan a las masas a gastar lo que no tienen en los regalos de la noche de Reyes. El consumo es convenientemente incentivado por las cabalgatas patrocinadas con los caramelos de entidades bancarias y reforzadas publicitariamente por conocidos centros comerciales.
Este desfile de carrozas es considerado viable siempre y cuando los mandamases  de la corporación que organiza el evento y que es responsables de pagar los  fastos, sean pertenecientes al partido de los sobres. Al de #MarianoPuntoRajoy o colegas  Secretarios Generales (Acebes, Arenas, Álvarez Cascos…) que en Sede Judicial  se despacharon con escuetos “no sé, no me consta” “no recuerdo, vaya usted a saber”.
Estos personajes de escaso bagaje intelectual arremeten furibundos contra las disposiciones de los ayuntamientos y corporaciones que intentan hacer lo mismo que han hecho siempre: promocionar y colaborar con la cabalgata del día 5 de enero para disfrute de la población.
Que el máximo responsable del PP nos felicite por error el 2016 es irrelevante, igual que lo fue que confundiera una  catástrofe ecológica con unos hilillos de plastilina. Tenemos que ser conscientes que este presidente es el mismo que gritaba que España se rompía y que ahora la tiene partida.
Un señor que ha tenido que declarar ante el juez acosado por los casos de corrupción de su partido no va a poner sensatez entre sus acólitos. Es un individuo que no va a admitir ningún tipo de responsabilidad política porque se siente impune y que no está capacitado para discernir lo que está bien de lo que no. Este hombre camina sobre las aguas fétidas sin hundirse. Eso sí, camina muy deprisa o corre muy despacio, según se mire.
Una corriente política con centenares de imputados  pretende darnos lecciones de proceder social. Esa es la opción que pretende marcar las pautas de comportamiento. Estas personas sumidas en un fangoso cieno de desvergüenza son los que tratan de dictar las normas de conducta.
Seguramente habrá muchísimos más ejemplos que traer a colación, pero en una muestra de magnánima generosidad únicamente nos referiremos a la cabalgata de reyes que se celebra en Madrid.
Sucede que un tipo que ostenta el cargo de portavoz del PP en el Ayuntamiento de la capital del Estado ha arremetido contra Manuela Carmena, y naturalmente lo ha hecho apoyándose en el eslabón más  fuertemente débil  de la cadena de la manipulación: los niños.
¿Quién puede resistirse ante la defensa de la inocencia de los chiquillos?
Por supuesto Cristina Cifuentes - la sucesora de Ignacio González -  ha dudado muy poco en saltar a la palestra y posicionarse a favor de proteger el candor infantil.
Resulta muy ilustrativo, comprobar cómo los mismos que atentan contra la ley de la Memoria Histórica o la Ley de dependencia vaciándolas de contenido con la perversa estratagema de dejarla sin dotación presupuestaria, se abren las carnes argumentando una especial lucha por la defensa de determinados instantes de la infancia.
No importa que un padre maltratador aterrorice a los niños cuando su imagen les recuerda las palizas a su madre. Los supuestos derechos del delincuente prevalecen sobre los intereses del menor.  Judicialmente los niños están obligados a pasar interminables condenas de sufrimiento los fines de semana que acaban siendo un doloroso castigo en forma  de custodia paterna ¡Curioso!  
Esta norma legal es fácil de modificar, muy fácil.  Si no se hace es por la resistencia del Partido Popular a legislar medidas de justicia social que favorezcan el desarrollo de los derechos de las mujeres. Esa neutralidad da pie a jueces y fiscales para cebarse con las víctimas de la violencia machista amparados en la supuesta garantía procesal.
Este régimen garantista es una gran mentira. En realidad es una clase de violencia ejercida desde el patriarcado más reaccionario enraizado en los ancestros del poder judicial heredero de épocas que deberían haber sido superadas con el advenimiento de la “transacción”  democrática.
Recientemente hemos conocido la actuación de una fiscal reprochando a una mujer víctima de violencia de género no tener suficiente con las medidas de protección dictadas. Los noticieros han llenado espacios con la intervención de la servidora pública de la justicia. A la fiscal ni le importan ni  le hacen mella los temores de la maltratada.  Muchas muertas sufrieron antes el mismo desprecio.
¿Qué impulsa a esta clase de políticos a hacer campaña en cualquier circunstancia? Sabemos que no respetan nada pero ¿No somos culpables por permitirles todo?

La cuestión no son las carrozas, ni la cabalgata, ni los niños, en el fondo se trata de mantener el estatus de poder cercenando cualquier atisbo de resistencia de las clases desfavorecidas. La consigna es ¡Gloria a los reyes! sean magos o no.

martes, 19 de diciembre de 2017

La alegria del monasterio


Es un pueblo pequeño de la provincia de Huesca, en Aragón casi todos los pueblos son de tamaño reducido, pequeños, despoblados. Uno de los problemas que padece nuestra tierra es la huida constante de sus gentes hacia lugares mejor tratados. Pero ese es otro asunto.
Pues bien, Villanueva de Sigena ha pasado a primerísimo plano de la actualidad nacional, ahora existe, o al menos ha dejado de ser un lugar anónimo. 
Para no ser excesivamente latoso, vamos a resumir la trama.
Se desarrolla en escenarios tan dispares como un monasterio, un museo y algunos juzgados. Los actores deambulan por arzobispados, ministerios  y  “consellerías”. 
Los variopintos personajes se interrelacionan entre sí en un baile de intereses y vanidades. Obispos enfrentados en defensa de sus diócesis, gobiernos autónomos luchando por unos bienes que nunca les han importado ni han defendido y monjas mercaderes vendiendo lo que no les pertenece. 
Finalmente han llegado a las Cortes  de Aragón los informes de 22 de los 43 Registros de la propiedad que operan en Aragón y las cifras son escandalosas. Los datos registrales atestiguan que desde 1998 la Iglesia Católica ha inmatriculado (inscrito a su nombre) más de 1700 bienes inmuebles. 
Cuando lleguen los resultados de los Registros que faltan es fácil que la cifra supere los 4000 edificios de interés público y cultural que la Curia se ha apropiado. Si fuera posible remontarse a fechas anteriores a 1998 las cantidades de propiedades usurpadas pueden ser escandalosas.
¿Estará el monasterio de Villanueva de Sigena entre los bienes  despojados? 
Por fin ha salido a la luz el expolio llevado a cabo. A día de hoy ninguno de los diferentes gobiernos aragoneses se ha preocupado por recuperar la propiedad pública de los miles de bienes que  la Iglesia Católica se ha arrogado. Una torticera ley - enraizada en el más profundo Nacional Catolicismo del franquismo y modernizada por un presidente de Gobierno con ínfulas de Napoleón mesetario - permitió a la iglesia católica quedarse con bienes comunales. 
Aznar acostumbra a ocultar sus complejos tras una gran dosis de soberbia. Desconocemos el motivo que le impulsó a regalar parte del patrimonio nacional a los curas. Quizás para agradar a su cónyuge legionaria de Cristo antes de un café - relax  en la Plaza Mayor.
Ahora que Méndez de Vigo (un ministro simpatizante  del OPUS) ha adelantado los regalos navideños para que su hermano  -Vicepresidente de la orden de San Juan de Jerusalén - reciba con fraternal amor los bienes que un juez había ordenado devolver. Sería conveniente explicar si es común desobedecer mandatos judiciales o solo pueden hacerlo determinados Obispos, Arzobispos, otros clérigos y monjas sin que la autoridad judicial reaccione.
Como ejemplo de desobediencia sirva la actuación del Arzobispo de Almería cuando dijo que no va a cumplir la sentencia de Magistratura de Trabajo por la cual se le ordena readmitir a una profesora de Religión. La profesora fue despedida y el despido declarado nulo.  El Obispo no obedece y el magistrado sigue sin actuar contra el desacato. La consiguiente indemnización, al igual que los salarios, los pagamos todos vía subvenciones a la Iglesia Católica.
Cualquiera diría “con la Iglesia hemos topado”, entonces… ¿Nos conformamos con eso?
¿A qué tanta alegría? ¿Por qué nos enloquece la devolución de las obras al monasterio?  
Unas actrices importantes de este melodrama son las monjas que vendieron las obras de arte. Parece ser que las piezas estaban catalogadas como Patrimonio Nacional. A pesar de esta condición fueron vendidas y “religiosamente” pagadas ¿Tampoco ve la fiscalía responsabilidad penal en la operación fraudulenta de venta?
Francamente, es irrelevante qué Obispado acaba poseyendo los bienes, Lérida o Huesca,  carece de trascendencia a quién otorgamos su propiedad si previamente no es reconocido su carácter de bienes públicos tramposamente expoliados. Nuevamente Europa tendrá que acudir en nuestro auxilio, ya han sido dictadas sentencias condenatorias contra el Estado español por el uso infame de esa ley injusta. 
Cuando transcurrido el tiempo Lambán se entere de lo que está pasando con el patrimonio artístico/cultural aragonés probablemente caiga de hinojos y acuda a pedir consuelo a la señora andaluza “tocada” por los dioses del socialismo.
Nuestra certeza es que ni así conseguirá entender la obligación que tiene de defender los bienes públicos de la rapiña de los usurpadores aun cuando estos sean mitrados eclesiásticos.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Las otras manadas

Encontramos tantos ejemplos de falta de rigor jurídico que provoca escalofríos pensar en manos de quien estamos.
Sería conveniente empezar a colocar a cada uno en su sitio. De la derecha mediática sabemos que no tenemos que esperar objetividad informativa, con el pesebre no se juega.
Ahora bien, deberíamos intentar que se vieran obligados a ser ecuánimes los medios de comunicación que se tildan de neutrales, hay que empezar a decir que existen otras formas de informar. Cuando un juez acapara la atención por dictar autos extraños, debería ser obligado a fundamentar el auto con alguna coherencia legal que no arguyera una sarta de memeces encontradas en el estercolero de su ideología.
El respeto a la JUSTICIA tiene que ser un parámetro de comportamiento, pero a la JUSTICIA con mayúsculas, no al simulacro con el que nos obsequian  un día sí y otro también tribunales tan politizados que únicamente les falta llevar la chapita del partido que les patrocina.
Hemos oído con más frecuencia de lo deseable la consabida frase de “respetamos y acatamos la sentencia aunque no la compartimos”, pues si no la compartes ¿Cuál es el oculto motivo que te induce a respetarla? acatarla entiendo que se haga; no queda otro camino pero ¿Respetarla? ¿Por qué razón?
¿En qué genoma de nuestro ADN tenemos grabado el respeto a las situaciones arbitrarias generadas por  la caprichosa interpretación que un individuo hace de determinado articulado del Código Penal?
Resulta de todo punto claro y notorio que nuestro sistema judicial necesita un urgente paso por la disciplina democrática. Alarmantemente carece de un sistema eficaz de control de calidad.
Los informativos abren a diario con noticias en clave judicial. Los tribunales hispánicos – Constitucional y Supremo – ya han sido corregidos por los Organismos Judiciales Europeos  en más ocasiones de las deseables. Con esos precedentes es bastante complicado poder alardear de democracia moderna y sólidamente consolidada. La retirada de la petición a Bélgica huele más a estratagema jurídica que a deseos de impartir justicia. La nueva versión parece encaminada a evitar una bofetada judicial en forma de desaire. La extradición solicitada a Bélgica a través de la euro-orden corría serios riesgos de ser rechazada.
A pesar de todos estos historiales y de otros muchos que nos dejamos en el tintero, debemos de seguir manteniendo un determinado grado de confianza en las entidades jurídicas españolas. Aún cuando estas sigan estando inmersas en una especie de limbo esterilizador que las ha mantenido al margen de los avances democráticos. Sin un alto grado de fe ciega es muy difícil aceptar algunas conductas de los magistrados, algunas de sus disposiciones judiciales y bastantes sentencias “dirigidas”. Por no hablar de los “afinamientos” de la Fiscalía.
La comisión de un delito es – sobre todo – un ataque al estatus humano de convivencia en sociedad. Ahora bien,  una vez están establecidas las reglas la cuestión es: ¿Cómo se articula su cumplimiento?
Desde los albores de la humanidad los entes sociales han buscado fórmulas para convivir. La depravación de los próceres les llevó a asimilar las normas comunales con la defensa de sus privilegios. Todo para conseguir  que “sus” deseos fuesen amparados y mantenidas “sus” prebendas.
Mediante sucesivas luchas y avances sociales se han ido desarrollando escenarios con la finalidad de ir equiparando derechos y alcanzar la igualdad ante la ley. En clave nacional española lo más que se ha conseguido ha sido este simulacro de  democracia - que en la actualidad padecemos - en sustitución de la legal y legítima II República que resultó violentamente aplastada.
Una siniestra  deficiencia del llamado régimen 78 fue NO restituir el daño ocasionado por un delito sangriento cometido en el periodo 1936/39 y consolidado hasta el 20 de noviembre de 1975. La perversidad de los constituyentes fue no intentarlo siquiera. El franquismo sigue sin ser institucionalmente condenado.
Las celebraciones del 6 de diciembre recuerdan todos los años la hipócrita humillación que fue admitida. El régimen impuso sus condiciones haciendo sonar los sables. Los opositores se vendieron lánguidamente y cayeron en un plácido sopor del que todavía no han despertado.
Nunca se van a desclasificar los documentos que nos acerquen a entender porque se rindieron. La amenaza de involución está tan puerilmente manida que 39 años después sigue sirviendo para todo.
 La transición se realizó en un bazar de vanidades en el que la monarquía recuperó aquello que la justicia social le había arrebatado. Bajo el paraguas monárquico se recuperó la injusticia que hoy padecemos.
Sólo era cuestión de tiempo.


viernes, 24 de noviembre de 2017

Ocultos tras las sotanas

Con frecuencia resultan sorprendentes los argumentos que se usan para inclinar la balanza de la justicia del lado que mejor favorezca los intereses personales de cada cual.
No se para en mientes en la utilización de cualquier tipo de recurso. Es de todo punto intrascendente si la prueba  propuesta carece o no de validez, no importa. La finalidad que se persigue es lo fundamental.
Para convencer a la jueza de la pertinencia de su salida de prisión, los miembros del Govern encarcelados han puesto toda la carne en el asador, ¿Mediante argumentos jurídicos? Pues no. En varios casos a través de mostrar su fe o exhibiendo su conciencia religiosa ¡Qué poder tan inmenso deben de tener las creencias para poder ser utilizadas en sede judicial!
Oriol Junqueras ha utilizado para su defensa su condición de creyente (católico suponemos). Según el ex vicepresidente de la Generalitat ser piadoso imprime carácter de anti violencia. En opinión de la defensa de los encarcelados esta cualidad resulta incompatible con el delito de rebelión. Olvidan Junqueras y compañía los numerosos episodios en los que, en nombre de algún dios, se ha utilizado la brutalidad contra inocentes.
En nuestro país no hace tanto tiempo que se han dado ese tipo de acontecimientos luctuosos. A día de hoy las cunetas españolas siguen llenas de cadáveres de ajusticiados por unos asesinos que mataban - entre otros - a incrédulos y discrepantes con su fe. El solar patrio era en esos momentos el patio de recreo particular para creyentes católicos, apostólicos y romanos. Estos hechos muestran que tener determinada ideología religiosa no representa una vacuna contra la barbarie por mucho que Oriol lo atestigüe.
Tal y como pretenden los ex consellers, la asistencia a misas y trabajos parroquiales tampoco son antídoto contra la violencia delictiva, no serán los primeros ni los últimos caciques que después de una buena comunión apalean a los descreídos. Sin ir más lejos el 20N se ofició misa en memoria del genocida responsable de que en la actualidad sigan existiendo fosas comunes por los campos de este país. 
¿Tanta importancia sigue teniendo la Iglesia Católica en el estamento político – social español?
Pues parece ser que sí, teniendo en cuenta que esas creencias religiosas están siendo  invocadas para paliar las responsabilidades emanadas por actuaciones políticas presuntamente delictivas.
Organizaciones laicistas  se han cuestionado en innumerables ocasiones la indefinición constitucional en materia de separación Iglesia/Estado.
El artículo 16 de la carta magna establece la aconfesionalidad  del Estado, pero el 16.3 implanta el singular trato que debe tener la Iglesia Católica y para compensar  extiende el buen trato a todas las demás confesiones sin nombrarlas. Es decir, abre la puerta de la multiconfesionalidad para mantener disimulados los privilegios otorgados a la religión predominante: La Católica.
Considerando el laicismo como una corriente de pensamientoideología que defiende la existencia de una sociedad organizada de forma independiente de las confesiones religiosas, suena chocante que se quiera utilizar la pertenencia a una determinada creencia para justificar el buen comportamiento ciudadano ¡Claro, que ser confesionalmente adepto tapa muchas carencias!
Sin ir más lejos, la condición de católico, apostólico y romano  permitió al señor José Antonio Sánchez Domínguez, Presidente de la Corporación RTVE, justificar la retrasmisión de las misas dominicales y no dar cobertura informativa a un acontecimiento de relevancia social.  Según Jose Antonio Sánchez carece de importancia que se celebre en Madrid el día mundial del Orgullo Gay ¿Quizás debido a algún ramalazo de homofobia? No sería de extrañar teniendo en cuenta las opiniones de destacados obispos de su credo.
Para compensar la ausencia de rigor informativo acompañó de proselitismo religioso su comparecencia en el Senado. A fin de justificarse nos regaló la transcendental noticia  de su adscripción  religiosa. Estos  personajes que utilizan las doctrinas como escudo de sus incompetencias lo hacen con la finalidad de negar la situación social que les rodea. A los ciudadanos ¿Qué les importan sus creencias?  

Exactamente igual  que a los magistrados de la Audiencia Nacional les debe importar un higo si los imputados van a misa o pecan con descaro. Si vivimos en un Estado de Derecho la preocupación de las jueces deberá ser si se han cumplido o dejado de cumplir  las leyes humanas, no las divinas.